¿Puede el trabajo remoto ser un aliado del medioambiente?

La respuesta es sí, la normalización del remoto puede convertirse en un aliado de nuestro planeta. Para conmemorar el Día de la Tierra y reflexionar sobre la crisis climática te contamos el legado del 2020 en lo que respecta al impacto positivo sobre el medioambiente. 

Entre todos los cambios que nos implicó transitar una pandemia en cuarentena, uno de los más fuertes fue que pasamos a hacer muchas de nuestras actividades diarias desde casa. Reuniones, cumpleaños, cursos, escuelas y, lo más revolucionario: el trabajo. 

Miles de personas de la noche a la mañana se transformaron en trabajadores remotos (aquí desde SheWorks! lo somos desde nuestros orígenes), y eso implicó un impacto directo y evidente en nuestro entorno: dejamos de trasladarnos, consumimos desde casa y generamos menos residuos descartables, usamos menos papel al manejar nuestros procesos digitalmente, y mucho más. Este cambio, que llegó para quedarse, nos gusta visibilizarse porque nos permite reflexionar sobre dónde estábamos, cuáles eran nuestros hábitos y cuáles nuestros consumos, y, lo más importante, nos permite actuar y decidir cómo queremos seguir construyendo nuestro futuro hoy.

 

Una agenda de desarrollo potenciada con el trabajo remoto

El objetivo 13 de la Agenda de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas llama a disminuir las emisiones mundiales de CO2 en un 45% entre 2010 y 2030, y aspira a alcanzar el cero alrededor de 2050.  El trabajo remoto ayuda a reducir el gasto de energía al acotar los traslados hacia y desde la oficina. Pero también fomenta un consumo discrecional de electricidad, porque en casa tenemos más control sobre la luz, la calefacción y el aire acondicionado que los servicios centrales de los espacios públicos. 

Un antídoto contra las emisiones de gases de efecto invernadero 

Uno de los principales factores que contribuyen al calentamiento global es el tránsito. Sólo en los Estados Unidos, el transporte es responsable del 29% de las emisiones de gases. Un estudio de 2017 revela que trabajar desde casa la mitad de la semana recorta la emisión de 54 millones de gases de efecto invernadero, que sería como sacar de circulación 600.000 autos por año. 

El trabajo remoto reduce la contaminación del aire

Se estima que 7 millones de personas mueren por causas relacionadas con la polución, porque la concentración de partículas en el aire puede provocar la inflamación de las vías respiratorias y coronarias. El cierre de operaciones que dispuso la pandemia de COVID-19 mejoró notoriamente la calidad del aire. En China, uno de los principales productores de polución del mundo, las emisiones de dióxido de carbono se redujeron un 25%, lo que equivale a 200 millones de toneladas.  

Su impacto en el ahorro del papel y otros insumos

El trabajo remoto nos da autonomía, y está comprobado que cuando los equipos y los empleados toman la responsabilidad de sus tareas (y cuando los líderes miden su desempeño según los resultados), la producción mejora. Pero esta ley también se aplica a los insumos del día a día, que repercuten indirectamente en el medioambiente. La digitalización reduce drásticamente el uso de papel, por ejemplo. Y también impacta positivamente en el consumo de electricidad: trabajar desde casa significa que sabremos cuánto consumimos, lo que incentiva un uso consciente de los recursos. 

Tanto empleados como empleadores prefieren el trabajo remoto a la oficina. Al margen de los beneficios que citan unos y otros, ahora sabemos que existen motivos más altruistas para defender esta modalidad. Porque la pandemia nos enseñó a todos a mirar más allá de nuestra realidad inmediata, a interesarnos por el prójimo y por el lugar donde vivimos. 

¿Estamos tomando más conciencia?

COVID-19 elevó el compromiso de la gente con las causas ambientales: una encuesta de Boston Consulting Group realizada a mediados del año pasado revela que las personas son más conscientes ahora que antes de que sus acciones impactan en el planeta. La tecnología es el agente de este cambio de conducta: wifi, datos, almacenamiento en la nube, 5G e Inteligencia Artificial son las herramientas con las que las empresas cuentan para alinear sus objetivos con causas mayores, como la sustentabilidad. Pero también inciden las acciones individuales. 

Que este Día de la Tierra 2021 nos encuentre a todos más conscientes de que lo que hacemos en casa es una pequeña muestra de lo que hacemos con el planeta, y de que la salud del planeta es la salud de todos.